Hay que situar esta partida en su contexto. Era el primer torneo que jugaba Favio, en esos momentos llevaba la friolera de cero puntos y ante la posibilidad de puntuar, amarró las tablas. Lo mejor fue que ( para delirio del Conde, que era árbitro asistente) soltó esta frase lapidaria: "más vale pájaro en mano". Su rival era una niña pequeña (seis o siete años)